GLOW: SEXISMO LIBERADOR

¿Qué puede tener de atractivo ver a dos personas dándose de leches? A priori parece absurdo e irracional y sin embargo mucha gente disfruta viendo ese tipo de “espectáculo”. Nunca lo he entendido y por eso nunca me ha gustado la lucha libre… hasta que ha llegado GLOW y me ha puesto los pelos como escarpias, literalmente.

 

emma stone emocionada

 

GLOW es la nueva serie de Netflix creada por Liz Flashive y Carly Mensch – que han colaborado en la creación de series como Nurse Jackie y Orange is the New Black -. Todo empezó cuando decidieron juntarse en un nuevo proyecto que partía de una premisa con dos ingredientes: comedia y mujeres.

Buscando temáticas para este proyecto de serie dieron con un documental que hablaba sobre un programa de lucha libre femenina que se emitió a finales de los 80 en Estados Unidos. En aquella década la lucha libre (WWF) causaba furor – recordemos a Hulk Hogan y su bigote legendario -, y a un tal David McLane se le ocurrió aprovechar el tirón para lanzar una propuesta diferente y un poco menos ciclada: G.L.O.W. (Gorgeous Ladies of Wrestling). En otras palabras: mujeres ligeras de ropa peleando como gatas. Eso era – como citan en la serie actual – porno para toda la familia.

Un show en toda regla, ya que no solo había dos bandos, – chicas buenas vs. chicas malas – , también caracterizaban a los personajes donde cada uno tenía su propio rol e historia, que no era otra cosa que una representación más que evidente de estereotipos – la rubia tonta, la negra chunga, la nazi, la comunista, la loca del coño, etc-. Pero además, lo que le diferenciaba de la lucha libre masculina era que incluía comedia y números de baile.

El otro factor diferenciador era que no todas eran luchadoras atléticas y corpulentas como en la versión masculina. De hecho procedían del mundo del espectáculo, la moda y el deporte. Es decir, que había diversidad de cuerpos, etnias y estilos –. Eso sí, todas con mucha personalidad.

Al inicio de cada programa cantaban un rap en el que se presentaban y hablaban de los “conflictos” que tenían entre ellas, dando rienda suelta al storytelling para poner al espectador en situación. Todo muy serio.

 

glow original

 

Pero lo que realmente intrigó a Liz y Carly era la manera en la que aquellas mujeres utilizaban su cuerpo y cómo esa experiencia las había transformado y les había cambiado la vida. Y eso es lo que nos han querido contar con esta nueva versión de GLOW: los entresijos de cómo se gestó aquel fenómeno televisivo de los 80.

Nos muestran a unas mujeres con perfiles y vidas muy diferentes, con sus debilidades e inseguridades, que se presentan a un casting sin saber muy bien para qué. Los prejuicios y conflictos que surgen entre ellas para poco a poco ir deshaciéndolos hasta formar un equipo de compañeras que se apoyan y se respetan. Cómo se enfrentan a algo completamente nuevo y desconocido esforzándose por superar sus propios límites. Cómo la lucha libre les ayuda a a sentirse dueñas de sí mismas, a demostrar que pueden aportar algo más que un cuerpo y una cara “bonita” y a ganarse el respeto y el afecto de un director machista que al comienzo les trata como objetos que están a su disposición pero que poco a poco va empatizando e involucrándose con ellas.

 

glow

 

GLOW pone de manifiesto –desde la primera escena- la desigualdad y los roles de género que imperan en la sociedad para criticarlos y reírse de ellosEs una demostración de cómo algo que puede parecer sexista y misógino puede convertirse en una herramienta de empoderamiento y liberación, poniendo a prueba los prejuicios de los personajes – y también los del espectador- . Luchando contra sus propios estereotipos y trascendiéndolos.

Además es un gustazo verlas entrenar, progresar y pelear. Hay que destacar el hecho de que los entrenamientos y las peleas son reales, ya que las mismas actrices tuvieron que aprender a luchar y a realizar todos los movimientos. Ciertamente se nota y se agradece. Y por si fuera poco, todo ello con una estética muy ochentera. Vamos, que no puede molar más. Así que si todavía no la habéis visto estáis tardando. Creedme, el subidón es tal que os van a dar ganas de botar en el sofá. Y por supuesto, deseando que llegue la segunda temporada.

 

Diseñadora gráfica y culo inquieto de corazón. Cosas que necesito en mi vida: probar y aprender cosas nuevas, la música, mi piano, bailar, meditar, comer y subirme encima de una tabla de vez en cuando, ya sea mar, nieve o asfalto.

2 comentarios

  1. Me voy a apuntar la serie, no tenía ni idea y pinta genial. Yo se de alguien a quien le encanta OITNB y esta también le va a flipar. Un abrazote!!

    1. ¡Te va a molar seguro! Ya me contarás 🙂

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