SÍ A LOS ESPACIOS NO MIXTOS EN FESTIVALES

Con el verano llega la época de festivales, esos eventos multitudinarios a los que acuden miles de personas para poder disfrutar de un intensivo de conciertos durante varios días. El mayor atractivo de los festivales de música es la oportunidad de ver en directo a artistas de renombre concentrados en un mismo espacio, pero además, lo que los hace especiales es la sensación de comunidad y evasión que se respira, además de ser un lugar en el que poder desahogarse y hacer un poco el loco para escapar de la rutina. Y por esta misma razón, son espacios en los que el alcohol y las drogas están a la orden del día.

 

 

Y oye, cada uno es libre de evadirse como quiera, pero cuando los efectos del alcohol o las drogas se suman a esa necesidad de liberación, algunas personas hombres pueden confundirlo – o aprovecharse de la situación – y convertirlo en un ‘todo vale’. Y en este ‘todo vale’ se incluyen las agresiones sexuales, que cada vez están siendo más frecuentes en los festivales, o mejor dicho, se están registrando en mayor medida porque las mujeres nos callamos menos.

Un caso muy sonado este año ha sido el del festival de Bravalla, uno de los más importantes de Suecia, en el que se han registrado 4 casos de violación y 23 de vejaciones y acoso. La respuesta a esto ha sido anular la edición de 2018, y en su lugar ofrecer un festival sólo para mujeres, argumentando que se trata de un castigo “hasta que los hombres aprendan a comportarse”.

¿Es la mejor manera de acabar con las agresiones sexuales ofrecer una alternativa man-free? Seguramente no tanto como ofrecer soluciones para crear entornos en los que se respete a la mujer sin necesidad de segregarlas.

Este tipo de soluciones ya se están llevando a cabo en algunos festivales como es el caso de la productora Do LaB –colaboradora del festival de Coachella-, que tiene un equipo médico especializado en agresiones sexuales además de asesores y terapeutas para atender a las víctimas. También se hacen campañas de concienciación en torno a la cultura del consentimiento y del apoyo social. La campaña Safer Spaces creada por la Asociación de Festivales Independientes en Reino Unido –AIF- difunde una política de tolerancia cero con el acoso.

 

 

Otro ejemplo es el de Project SoundCheck, que ofrecen formación al personal de grandes eventos enfocada a la prevención de la violencia sexual. Y como ejemplo español tenemos el festival BBK Live, que dispone de una guía para orientar a los asistentes acerca de cómo actuar ante situaciones de acoso.

Este tipo de acciones son las que atacan de manera práctica el problema de la violencia sexual. Pero si hablamos no solo de espacios seguros para las mujeres, sino también de visibilización y empoderamiento de la mujer en la industria musical, entonces los espacios no mixtos tienen doble razón de ser. Y aquí va una muestra de ello.

 

HER FOREST – MICHIGAN

Es un espacio dentro del festival Electric Forest con un programa especial enfocado en la “conexión, inspiración y confort”. Se trata de un oasis dentro del festival, una oportunidad para conocer a grandes mujeres del mundo creativo, desde productoras musicales hasta grupos de danza. El objetivo es crear comunidad a través del apoyo y el enriquecimiento cultural. Así mismo, ofrecen workshops enfocados al autoconocimiento y al desarrollo personal, todo ello organizado y gestionado por un equipo exclusivamente femenino.

 

 

THE SISTERHOOD – REINO UNIDO 

El festival del Glastonbury presentó el año pasado un espacio “interseccional e inclusivo para lo queer, lo trans y la discapacidad” solo para personas con identidad femenina y también gestionado por mujeres, desde el equipo de seguridad hasta los artistas. Surgió como reivindicación a la situación de opresión de la mujer que sigue manifestándose en diferentes contextos culturales de todo el mundo.

De esta manera, The Sisterhood ofrece un espacio secreto para que las mujeres conecten y compartan historias, se diviertan y aprendan a apoyarse en esta lucha que es global. También ofrecen workshops sobre diversidad e inclusión, clases de baile, talleres DIY, entre otras muchas posibilidades. Y además, es un espacio que sirve de escaparate para el talento femenino.

Por último, cabe destacar que disponen de un camping especial que sirve como refugio para que cualquier persona que se identifique como mujer pueda quedarse a dormir si ha tenido alguna situación no deseada o simplemente se siente insegura.

 

the sisterhood glastonbury

 

SHAMBHALA – CANADÁ

No se trata de un festival exclusivo para mujeres pero sí cuenta con un espacio seguro –Women’s Safe Space– abierto las 24 horas del día y gestionado por un equipo femenino. Ofrecen apoyo “libre de juicios” y otros recursos para toda aquella que lo necesite.

En definitiva, este tipo de iniciativas se están extendiendo cada vez más y responden a un problema real y a una situación de desigualdad que sigue estando muy presente -aún más, si cabe, dentro de la industria musical-. No se trata de segregar o discriminar sino de reivindicar una lucha que sigue siendo necesaria ofreciendo un espacio en el que las mujeres puedan expresarse libremente sin miedo a represiones de ningún tipo. Una forma muy creativa de empoderamiento femenino.

 

Diseñadora gráfica y culo inquieto de corazón. Cosas que necesito en mi vida: probar y aprender cosas nuevas, la música, mi piano, bailar, meditar, comer y subirme encima de una tabla de vez en cuando, ya sea mar, nieve o asfalto.

2 comentarios

  1. Interesante artículo sobre una tendencia no sé si creativa pero reveladora de la grave situación de desigualdad globalizada. Cuanto menos invita a la reflexión.
    Lo ideal sería que no fueran necesarios pero mientras tanto…..

    1. Esos espacios son creativos en cuanto a que participan mujeres del mundo de la creatividad (música, danza…) y también lo son los talleres y las actividades que se imparten 🙂 Pero efectivamente, lo ideal sería que no fueran necesarios. Un saludo!

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