TOCA TOCA: EL LUGAR DONDE SENTIRTE LIBRE

Vivimos en la era de la información. Sólo necesitamos una conexión de datos o una red wifi para tener acceso libre e infinito al conocimiento. Eso nos convertiría, por lógica, en una sociedad más conocedora y sabia que la de nuestros abuelos y sin embargo, no es así. Lo cierto es que al ser tan abrumadora la cantidad de información que manejamos, esto da lugar a, por un lado, que no distingamos el conocimiento cualitativo del que no lo es y por otro, que no profundicemos en nada. Es decir, sabemos más datos sobre muchas cosas pero conocemos pocas a fondo. Y esto finalmente se traduce en ignorancia.

 

 

Dos aspectos en los que nuestra sociedad sigue siendo tremendamente ignorante son la sexualidad y la inteligencia emocional, tan importantes y a la vez tan olvidadas en la educación de las personas. Ambas son vitales para construir relaciones sanas con los que nos rodean pero también con nosotros mismos, ya que son dos herramientas que nos ayudan a fortalecer la autoestima evitando así relaciones tóxicas y desiguales.

Y precisamente con este propósito nace Toca Toca, un evento que celebró su primera edición el pasado 25N en Madrid con el objetivo de acercar la educación sexual y emocional a los jóvenes y de establecerse como un espacio en el que sentirse libre. Si bien es cierto que tiene una visión muy feminista y reivindicativa enfocada en la liberación de la mujer, se trata de un evento mixto donde todos los géneros son bienvenidos.

 

 

Además es autogestionado y totalmente gratuito gracias a su organizadora, Noemí Casquet, periodista especializada en sexualidad y creadora de contenido en Youtube e Instagram, principalmente. También colabora en diferentes medios como El País, La Vanguardia y Mediaset. Reivindica la libertad sexual y la liberación de la mujer – y más concretamente de las tetas – casi a diario.

 

 

Fue ella misma quien abrió el evento con una charla reivindicativa a la par que inspiradora en la que comenzó hablando de sí misma y su evolución a lo largo de los años, pasando de ser una persona celosa, posesiva y machista a, como ella misma dice, adicta al satisfyer. Para explicar este proceso de reconversión habló del adoctrinamiento social al que nos someten desde que nacemos. Nos educan por un lado, como personas, para obedecer y seguir el camino establecido en el que la felicidad está directamente relacionada con el consumismo y por otro, como hombres y mujeres, otorgándonos unos roles específicos según el género. Para romper con este adoctrinamiento Noemí considera que el movimiento feminista hace de nexo de unión entre hombres y mujeres y nos libera de esos roles impuestos además de romper la jerarquía social – en la que las mujeres estamos por debajo -. En este punto se centró en nosotras para hablarnos de la menstruación y la sexualidad, dos elementos censurados y rechazados a lo largo de la historia y que son en realidad poderosas herramientas de autoconocimiento y empoderamiento. 

 

 

Tras la bienvenida de Noemí llegó el turno de Cristina G. y su taller de inteligencia emocional, en el que nos enseñó a identificar las emociones y sus funciones, a diferenciar entre emoción (reacción ante un estímulo), sentimiento (interpretación y racionalización de la emoción) y estado de ánimo, en el cual nos establecemos por decisión propia; y compartió un montón de herramientas para conocernos y relacionarnos mejor. Una maravilla de charla, no solo por lo fascinante del contenido sino también por lo especial que es Cristina y la bonita energía que desprende. Para escucharla durante horas.

 

 

La siguiente en subirse al escenario de Toca-Toca fue Alba, precisamente para eso, para enseñarnos a tocarnos las tetas como medida preventiva del cáncer de mama y así poder detectar a tiempo los tumores, como el que le tuvieron que extirpar a ella con 14 años. Y aunque todavía le cuesta hablar de ello -sobre todo porque ese mismo día hacía cinco años de su paso por el quirófano – la alegría y la ternura que desprende es innegable, además de ser una valiente que no dudó en quitarse hasta el sujetador para mostrarnos los movimientos específicos a la hora de palparnos los senos.

 

 

Nuria López, experta en coach floral, nos habló de la importancia de autoestimarnos para compartir lo mejor de nosotros mismos con los demás y establecer relaciones sanas.

 

 

Para finalizar, y por si la jornada no estuviera siendo suficientemente intensa, llegó el taller más intenso de todos y vino de la mano de André Miten Imano, terapeuta tántrico. André nos introdujo en el mundo del Tantra, una filosofía que no se puede transmitir de forma verbal, sino que hay que experimentarla. En esa experiencia, y a través de la meditación, conectamos con nuestra fisiología, nuestra energía y nuestra sexualidad, permitiéndonos ser conscientes de lo que sucede tanto en nuestro interior como a nuestro alrededor. Para poder experimentarlo, realizamos una meditación activa en la que a través de respiraciones sonoras y rítmicas recorríamos los siete chakras, todo ello acompañado de una música que marcaba el ritmo. Lo que ocurrió ahí no se puede contar en unas líneas, al menos yo no me veo capaz. Es cierto, hay que experimentarlo, y se trata de una experiencia diferente para cada persona. Lo único que seguro no vas a experimentar es indiferencia. De hecho, es bastante abrumador. Y ahí lo dejo.

 

 

Desde luego, Noemí Casquet estuvo muy acertada con el nombre del evento. Porque otra cosa no, pero tocarte te toca y de muchas maneras, pero sobre todo a nivel interno y emocional. Es un evento diferente que pretende seguir siendo gratuito, ya que se trata de hacer accesible la educación sexual que la sociedad nos ha negado y, por supuesto, debe ser gratuita y para todos. En todo caso, y como bien dice Noemí, ya que no lo subvenciona el estado que lo subvencionen las marcas patrocinadoras.

Y cierro este post con la frase con la que a su vez Noemí cerró su exposición:

 

 

Diseñadora gráfica y culo inquieto de corazón. Cosas que necesito en mi vida: probar y aprender cosas nuevas, la música, mi piano, bailar, meditar, comer y subirme encima de una tabla de vez en cuando, ya sea mar, nieve o asfalto.

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